5 jun 2010

Aquella voz en mi cabeza..

Era una noche fresca en un verano que parecía no dar tregua. Desde el granero se escuchaba el débil llanto de un niño que, como otras veces había sido el objeto en el que sus padres descargaban la impotencia al ver a sus cosechas morir a causa de la sequía que el verano trajo con el.

A débil voz entre los llantos se escuchaba al niño preguntarse ¿Por qué?. ¿Por qué lo golpeaban sin darle razones?. ¿Qué había hecho de malo?. ¿En que debía cambiar para dejar de ser castigado?.

Entonces desde las sombras se escucho una voz ronca, de esas voces que parecen salir del mismísimo infierno, decirle: Nada, que podría hacer de malo un niñito inofensivo como tu.

Sin levantar la cabeza de sus rodillas y conteniendo su llanto el niño pregunto: ¿Quién eres?, ¿Por qué estas tan seguro de eso?.

Acercándose lentamente desde las sombras el extraño respondía: -Porque te he visto desde pequeño, te he visto jugar con tus amiguitos y como sus padres sin razón los alejaban de ti. He sido testigo de todas tus injusticias jovenzuelo, y por eso estoy aquí, para ayudarte a llevar una vida tranquila, como te la mereces.

Fue entonces que el niño levanto la cabeza para ver a este personaje de vos tétrica, tenia el cuerpo de un anciano delgado, parecía estar únicamente sostenido del bastón que lo sujetaba, al cual se aferraba con ambas manos. Su rostro contrastaba totalmente con su cuerpo ya que prácticamente carecía de arrugas, y llevaba consigo una gran sonrisa que parecía extenderse de oreja a oreja, sus ojos achinados tenían un brillo especial, un brillo que daba la impresión que podrías ver aun en una noche sin luna, sus cabellos maltratados, largos hasta el cuello y de un tono gris oscuro. Sus ropajes eran clásicos que un hombre ingles, pues llevaba un traje verde bosque y un Bombin completando el atuendo.

¡Mientes!- le grito el niño con una voz que parecía estar desgarrándolo- ¿En que me va a poder ayudar un viejo extraño como tu?, a duras penas te sostienes de pie.

Cortésmente y aumentando su sonrisa el extraño respondió: Tienes lo que hace falta jovencito, solo que no lo sabes usar, deja que yo me encargue de ti, puedo darte la tranquilidad que tanto anhelas, solo déjame guiarte.

El joven enmudeció por un momento, recordó todos los castigos recibidos sin razón alguna, todas las injusticias que sufrió y respondió: Esta bien, es un trato.

-Trato hecho, déjame todo a mi- respondió el extraño.

El niño levanto su cabeza de entre sus rodillas y salio del granero, sus ojos ya no estaban rojos, sino que tenían un leve brillo. Avanzo entre las sombras del campo, recogió en su camino el viejo hacha de mano de su padre y entro a la casa. Ya era tarde, nadie parecía estar despierto, el joven subió las escaleras y se dirigió a la habitación de sus padres. Su respiración era las fuerte y áspera que despertó a su hermana menor.

El entro sin ninguna discreción a la habitación de sus padres a la vez que su hermana abría levemente la puerta para observar que sucedía.

Se paro en la cama de sus padres y los despertó.

-¿Qué haces a esta hora?, ¿no te dije que no podías entrar a la casa?- reclamo el padre.

Con una voz casi tan tétrica como la del anciano el joven respondió: -¡Voy a recuperar mi tranquilidad!- Y sin siquiera temblar arremetió con el hacha contra sus padres hasta matarlos mientras reía a carcajadas como disfrutando lo que estaba haciendo.

Su joven hermana al ver esta escena quedo impactada y corrió hasta su cama y se tapo hasta la cabeza y se quedo ahí sin mover un solo músculo.

Luego de que la habitación de los padres se convirtiera en un charco de sangre, el joven perdió su brillo en los ojos y aterrorizado de lo que había hecho salio corriendo gritando –¡Yo no quería esto!-

Comenzaba a llover y el niño corría entre los campos vecinos en dirección hacia el río donde podría lavarse.

A la mañana siguiente, cuando la lluvia de la noche amaino y habiendo borrado las huellas del niño, una vecina se acerco a la casa, al ver la puerta abierta no dudo en entrar y fue entonces cuando vio el camino de sangre que venia desde las escaleras, subió y se encontró con la masacre, abrió la puerta de la habitación de la niña y la encontró llorando entre las sabanas, le pregunto que había pasado, pero lo único que ella pudo responder fue –Un demonio, un demonio mato a papi y a mami- la vecina la tomo en brazos y bajo la escalera, salio de la casa y la niña le dijo- mi hermano esta en el granero, papi lo mando a dormir ahí-. Abrieron la puerta y lo encontraron, durmiendo placidamente sobre unas bolsas de arroz. Al preguntarle que había pasado el no supo responder, aseguraba haber estado toda la noche durmiendo en el granero.

Luego de los peritos policiales y test psicológicos la justicia decidió sobre los niños, serian enviados con los tíos por parte de la madre donde parecía asegurársele una buena educación y una vida promedio.

Pasaron los años y los pequeños crecieron, hicieron amigos y nunca más hablaron de lo que sucedió esa noche. Los niños ahora ya grandes tenían una relación muy estrecha tanto a pesar de la leve diferencia de edad compartían los mismos amigos.

Un día las cosas perdieron su equilibrio cuando un pretendiente de la jovenzuela la golpeo sin pudor en los pasillos de la escuela, el hermano intento arremeter contra el pero su hermana se interpuso a oír su respiración, era aquella ronca y fuerte respiración de aquella noche, la hermana rompió en llanto, y le rogó a su hermano irse de ahí. El accedió sin dudarlo, y se fueron, no sin antes recibir la amenaza del pretendiente de que ella seria de el y nada se le podría interponer en el camino.

A la mañana siguiente en la habitación del joven la tía entro a los gritos, diciendo que la joven no estaba, que se la habían llevado. El joven inmediatamente se levanto y escucho lo que la tía tenia para decirle, le contó que en la madrugada habían entrado unos jóvenes a su habitación y los habían atado a la cama mientras veían por la puerta como llevaban a la niña inconciente –Solo dios sabe lo que aran con ella- dijo la tía.que apenas hasta ese entonces se habían podido desatar y que el tío estaba llamando a la policía.

El joven le dijo a la tía que no se preocupara, que el la encontraría, y salio la casa buscando a alguien que supiera algo.

Una pista de un viejo pescador que al parecer había escuchado a unos hombres planeando algo a la noche lo llevo a una vieja casa a las afueras del pueblo.

Se coló hábilmente por el tapial sin ser notado. Se acerco a las ventanas y desde allí observo que en efecto ahí se encontraba su hermana, atada en un rincón y al parecer bastante golpeada.

Una rabia como nunca antes había tenido se apodero del joven, que desarmado y sin pensar salto dentro por la misma ventana de la que estaba observando, su respiración retumbaba en la habitación con la fuerza de un motor de camión, sus ojos casi cerrados parecían tener su propio resplandor y en su cara se dibujaba la misma sonrisa que en su niñez aquel extraño llevaba.

Armado con una cadena se acerco uno de maleantes y le digo-Valiente entrada, pero llegas tarde, no pudo sopórtalo- mientras se apretaba la entrepierna. En ese momento el resto de los que se encontraban allí arremetieron contra el joven, que parecía no sentir dolor a sus golpes, ni remordimiento cuando les quitaba la vida.

La batalla había terminado en un mar de sangre. El joven se acerco a la joven que aun parecía respirar, a duras penas dijo-Tu eres el demonio que mato a nuestros padres, tenia razón, pensé que solo había sido una pesadilla-, el joven quedo petrificado, dentro de su mente comenzó una batalla entre el y el demonio con forma de anciano con el que se había encontrado en su infancia, peleaban por el control del cuerpo del niño, el demonio parecía estar ganando y fue entonces que dijo- no puedes vencerme, después de todo yo fui el que te creo. Y antes de poder dar una respuesta se escucho de los labios de la joven sus ultimas palabras – Te amo hermanito- y su ultimo suspiro sin dejarlo responder nada.

En la batalla un grito detuvo el tiempo, un grito que parecía haber encerrado años de dolor, ambos se estremecieron al oírlo y vieron como se una pequeña silueta se acercaba mientras entre lágrimas murmuraba –Yo no quería esto-. Ambos comenzaron a temblar mientras desaparecían a la vez que la silueta se acercaba.

Fue entonces que el joven abrió los ojos y se encontró con el cuerpo ya sin vida de su hermana, con una pequeña sonrisa de felicidad al saber que su hermano había ido a rescatarla.

El joven se hecho a llorar mientras un leve sonido de sirenas de la policía que los vecinos alertaron al escuchar los gritos se hacían mas fuertes..

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