30 dic 2010

Otro Año que se va..

Evaluando el año como más de uno debe hacer a estas alturas.. yo le doy un 6 xD.. fue un gran año.. de los pocos que voy a conmemorar cuando sea viejo y enclenque..
Rescatar cosas de este año?.. tengo miles.. nombrarlas seria descabellado.. cosas que quiera olvidar.. un tanto porciento más.. pero todo con el tiempo pierde importancia si se sigue mirando hacia adelante.. Como me dijo un chabon con la voz de pergilini hace unos años.. "No te podes arrepentir de nada.. xq no podes volver el tiempo atras.. y ademas las cosas buenas tambien las borrarias si borras las malas, Solo segui adelante.."
En fin.. Agradesco a este 2010 por todos esos momentos que vivi.. las amistades que fortaleci, las que recupere, las que perdi y las efimeras xq todo eso me ayudo a crecer o decreser (depende del punto de vista).. y en fin me encaminaron estar donde estoy ahora.. que aunque maree estoy contento de estar.. y aunque me gustaria terminar el 2010 sin nada inconcluso, como la pintada de mi casa, y otras más.. esperare un 2011 con toda la buena onda posible.. dps de todo es el fin del calendario no un ciclo.. aunq a veces querria que asi lo fuera..
en fin.. 
Gracias a todos los que estubieron conmigo este 2010.. y los espero en el 2011 xD

20 dic 2010

Soñar..

Desperté creyendo que todo había sido un sueño, uno de esos sueños tan reales que quitan credibilidad a la realidad. Recuerdo que abrí las cortinas y era un día nublado, sobre la cómoda aun estaba el libro que nunca termine de leer, la silla aun padecía en el piso tras mi ultima rabieta, una tenue luz le daba un tono "gothico" a la habitación que me transportaba lejos de mi, hice mi desayuno clásico de los martes aunque no tenia idea de que día era, sentía que habían pasado siglos.
Nunca tuve la mente tan clara y tan vacía, me abrigaba una sensación extraña, como si olvidara algo o algo faltase. Parecía no poder recordar nada, pero culpe a una posible borrachera, así que me despreocupe sabiendo  que tarde o temprano volverían los recuerdos así como sabia que iba a salir el sol, note que las agujas del reloj se habían detenido, era el único que tenia, busque una pila en el cajón pero ya no tenia, no importaba seguramente era domingo y los domingos nunca tengo obligaciones. Preparé unos mates y me dirigí hacia mi balcón, contemple la vista de una silenciosa ciudad bañada de grises, nunca tan silenciosa, nunca tan hermosa. Pase horas en mis pensamientos acompañado por ese silencio, el silencio de cuando todos duermen, donde podrías gritar y escuchar el eco entre los edificios. 
La sensación de que algo faltaba persistía, mire los edificios y me empezó a extrañar tanto majestuoso silencio, pero pronto pensé que seguramente aun estaba amaneciendo y era día feriado, la gente normalmente escapa para disfrutar del día libre a lugares lejanos y con más naturaleza para sentirse relajados, pero que más relajación que contemplar el sonido de sus ausencias. Dí media vuelta sobre mí y mire el interior de mi hogar, aun estaba bañado por esa luz que pintaba todo de gris y lo hacia asemejarse a una obra de arte.
Fue  entonces que lo supe, supe que era lo que me hacía sentir extraño, no faltaba nada, sino que sobraba, y sobraba yo.
Desperté.
Y ahora faltaba yo.

10 dic 2010

Nuestro viejo banco..

Yo tenia 12 años, y vivía en una pequeña ciudad de esas donde la gente aun se podía dejar la puerta abierta durante la noche donde en realidad no había mucho que hacer, era una rutina simple, trabajar, comer, dormir, y salir a tomar una copa en fin de semana. Todos o casi todos en la ciudad estaban sujetos a esa rutina. Salvo un hombre, un ermitaño que siempre se lo solía ver en el mismo banco en la misma plaza con el mismo libro,no tenia nombre era como un cuaderno rojo pero nunca se lo veía escribir. Cuando yo era joven sentía curiosidad por él, pero siempre tenia una escusa para no tener que hablar con nadie. A los niños valientes que se le acercaban les daba caramelos, a los adolescentes y adultos ofrecía cigarrillos, aunque nunca lo habia visto fumar.

Así pasaban los años y aquel hombre realizaba la misma rutina todos los días, un día lo seguí hasta donde pude ya que al parecer no vivía en la ciudad, sino en la sección chacras y cada día recorría un camino de tierra que nadie transitiva desde el horizonte hasta el banco de la plaza.
Un día estuve decidido en saber quien era, pregunte a vecinos y amigos, pero para todos era simplemente "el viejo de la plaza". No tuve opción, tenia que ir a la fuente, tarde días en reunir valor, no por miedo a que me haga daño pues sabia que era un santo porque nunca hizo daño a nadie, sino porque temía realmente descubrir que había detrás de su misterio.
Cuando por fin me decidí, fui y fracase, llegue y de dije:
-Hombre te molesto con unas preguntas.
Pero su respuesta fue simplemente ofrecerme un cigarrillo, que por alguna razón que desconozco tome y me fui, gruñí de rabia por días, hasta que me decidí a intentarlo de nuevo.
Esta vez fue diferente, pase la noche en la plaza esperando a que llegara porque nunca lo había visto llegar. Me quede dormido antes del amanecer, cuando desperté apenas habría pasado media hora, pero el ya estaba ahí, junto a mi, había puesto un cigarrillo y unas monedas en un mi mano, seguramente pensado que era un vagabundo y que estaba ahí por eso.
Paso un par de horas y no pude ni moverme, quizás era su presencia o el que parecía no moverse, pero yo quede paralizado, hasta que junte valor y le dije:
-Hola ¿no tienes fuego?,
Es tonto lo se, pero fue lo único que se me ocurrió, y gracias a eso fue la primera vez que escuche su voz, ronca como proveniente de las catacumbas que decía:
-No tengo.
Mi cabeza daba vueltas y comenze a preguntar idioteces, edad, si era casado y  cosas así, pero el solo respondía con gruñidos o un rotundo no.
Después de un tiempo pensé que realmente estaba molestándolo y decidí irme. Pero volví al día siguiente y al siguiente. Pasabas las horas en casa escribiendo conversaciones imaginarias con el, pensando las mejores preguntas y a cuales tendría que responder con mas que un gruñido o un no.
Hasta que un día se me ocurrió, contaban que a la tarde mientras yo estaba en la escuela el solía ir a un viejo café y tomarse un cortado mientras miraba por la ventana. 
No tenia nada que perder, así que le conté a mi madre mi plan. Y me dio dinero para comprar un café y una chocolatada, creo que lo hizo confiada de que fracasaría o porque ella fue siempre la que me impulso a cumplir mis sueños.
Llegue a la plaza y el viejo hombre parecía sorprendido de verme pero no emitió palabra. Cortesmente me acerque a él y le dije:
-Señor tiene 2 opciones o toma un café conmigo o tendrá que aguantarme todo el verano en este banco con mis preguntas.
Aparto por primera vez la mirada de su libro y dijo:
- Parece que realmente estas decidido a saber de mi muchacho, vamos a tomar el café y te contare un par de historias.
Me contó increíbles cuentos de viajes fascinantes a lugares maravillosos, así como historias de terror que harían estremecer al mas valiente. La tarde paso volando tanto que vi pasar algunos chicos de la escuela, fue cuando el me dijo que era mejor que me fuera así podría jugar con mis amigos, remato lo importante que era tener amigos a mi edad. Pero le dije que no porque en realidad quería saber sobre él, donde vivía, si tenia esposa y cosas así, pero lo que mas me intrigaba era que guardaba aquel libro rojo el cual llevaba siempre consigo.
Amablemente me dijo:
-Guarda un poco para mañana, no es bueno saber tanto de una sola vez.
Y así fue que pasaron los días, de a poco me iba contando pequeñas partes de su vida, como que era viudo y vivía al final del camino. Una vez hasta lleve a mi mamá a la plaza porque el quería que supiera que era un buen hombre y no quería que le pareciera raro que yo pase tanto tiempo con él. Fue extraño pero de la noche a la mañana pasaron años y aun pasaba mis mañanas con el viejo sentado en la plaza hablando de la vida.
Comenze la secundaria y cambie de turno, aun así continuo mi amistad con el viejo, por las tardes nos juntábamos a tomar café en el mismo bar, en la misma mesa, donde tomábamos un par de cafés y el me convidaba un cigarrillo. le presente a algunas de mis novias incluso antes que a mi madre y el siempre me daba consejos.
Fueron años maravillosos, incluso y rompiendo su rutina estuvo cuando termine el secundario, y fue entonces aquel verano antes de tener que irme a estudiar que me decidí, porque aunque no parezca en todos esos años de vernos todos días nunca tuve el valor de preguntarle que era lo que escondía ese libro rojo.
Fue entonces un 10 de diciembre que después de preguntarle por quinta vez si quería pasar las fiestas con nosotros que le pregunte.
-¿Puedo preguntarte que lees?
El se rió con ganas y me dijo, 
-Mejor acompáñame que te voy a mostrar algo.
Estaba tan nervioso como el día que le hable por primera vez, fuimos por aquel viejo camino hasta el final donde había una casa modesta con una gran huerta. Me dijo que ahí era donde el vivía y me invito a pasar.
Realmente pensé que me iba a matar, pero de todos modos entre y fue cuando lo vi, estantes y estantes llenos de cuadernos rojos, y el con una mueca me dijo:
-Muchacho yo no leo, escribo.
En los cuaderno se relataban miles de historias, romances, dramas, crímenes. Me contó que en realidad iba a la ciudad a buscar inspiración. Me explico que todo tiene una historia de tras, incluso la mas mínima mirada, y que el deseaba relataras a todas.Quede fascinado, me contó que todos los días después de regar sus vegetales el iba al pueblo y mientras la gente no lo miraba el levantaba la mirada de su libro e imaginaba historias, luego volvía a casa y las escribía mientras hacia el almuerzo-cena.
Lei por horas de esos libros hasta que anocheció y me dijo que era mejor que me fuera. 
Fue la ultima vez que nos vimos, porque cuando volvía a casa fui asaltado, me golpearon, me ahorcaron y me apuñalaron para terminar con mi vida aquel 10 de diciembre al anochecer, el primer crimen de la ciudad. 
Y es que en realidad esta no es mi historia, es tu homenaje amigo mio, en agradecimiento a todos esos años en los cuales me brindaste tu amistad incondicional, siento una culpa terrible por lo que te paso y espero estés en el mejor lugar, lamento no haberte podido ver recibido y con hijos,que era mi mas grande sueño, fuiste mi único amigo, no sé que are sin ti ahora, te extrañare por siempre.
Hoy es 24 de diciembre y me dirijo a la cena de navidad a la cual tu me invitaste aquel día. Pero me detuve en nuestro viejo banco a intentar resumir tantos años maravillosos en tan pocas paginas, mientras fumo el primer cigarrillo de mi vida..


7 dic 2010

I Lost This Game

Nos cuesta rendirnos cuando soñamos con lo que podemos perder.. 
Los días se hacen eternos y no hay reacción.. un mundo inerte nos envuelve en un espiral auto-destructivo..
Sentimientos se enfrentan en un debate sin fin..
 Pero una voz resalta del resto y calla las otras..
Nos convence y comienza un vertiginoso vaivén de emociones que nos envuelve y nos da esperanzas por las cuales seguimos en pie enfrentando los muros que nos alejan de nuestro objetivo..
Caemos y sentimos la necesidad de tirar todo por la borda al ver que la realidad convierte el muro en muralla.. Obtenemos fuerzas de lo mas profundo de nuestros seres y encontramos la forma de atravesar ese muro tras el cual nos esperan bestias esclavas de la realidad..
Podemos luchar o huir, pero decidimos luchar.. 
Vencerlos sin importar el precio..
Sin importar el tiempo.. 
Sin importar el daño que nos cause.. 
Pero es ahí cuando lo vemos.. 
Tras los escombros del primer muro, resguardados por las bestias se esconde, la verdadera muralla,impenetrable, gigantesca..
Nos quedan trucos, nos quedan herramientas y nos sobran fuerzas..
Pero caemos de rodillas frente a ella, nos sentimos insignificantes, las bestias se alejan pues saben que han vencido, entonces es cuando en nuestro suspiro se escucha:

Me Rindo.