Yo tenia 12 años, y vivía en una pequeña ciudad de esas donde la gente aun se podía dejar la puerta abierta durante la noche donde en realidad no había mucho que hacer, era una rutina simple, trabajar, comer, dormir, y salir a tomar una copa en fin de semana. Todos o casi todos en la ciudad estaban sujetos a esa rutina. Salvo un hombre, un ermitaño que siempre se lo solía ver en el mismo banco en la misma plaza con el mismo libro,no tenia nombre era como un cuaderno rojo pero nunca se lo veía escribir. Cuando yo era joven sentía curiosidad por él, pero siempre tenia una escusa para no tener que hablar con nadie. A los niños valientes que se le acercaban les daba caramelos, a los adolescentes y adultos ofrecía cigarrillos, aunque nunca lo habia visto fumar.
10 dic 2010
Nuestro viejo banco..
Así pasaban los años y aquel hombre realizaba la misma rutina todos los días, un día lo seguí hasta donde pude ya que al parecer no vivía en la ciudad, sino en la sección chacras y cada día recorría un camino de tierra que nadie transitiva desde el horizonte hasta el banco de la plaza.
Un día estuve decidido en saber quien era, pregunte a vecinos y amigos, pero para todos era simplemente "el viejo de la plaza". No tuve opción, tenia que ir a la fuente, tarde días en reunir valor, no por miedo a que me haga daño pues sabia que era un santo porque nunca hizo daño a nadie, sino porque temía realmente descubrir que había detrás de su misterio.
Cuando por fin me decidí, fui y fracase, llegue y de dije:
-Hombre te molesto con unas preguntas.
Pero su respuesta fue simplemente ofrecerme un cigarrillo, que por alguna razón que desconozco tome y me fui, gruñí de rabia por días, hasta que me decidí a intentarlo de nuevo.
Esta vez fue diferente, pase la noche en la plaza esperando a que llegara porque nunca lo había visto llegar. Me quede dormido antes del amanecer, cuando desperté apenas habría pasado media hora, pero el ya estaba ahí, junto a mi, había puesto un cigarrillo y unas monedas en un mi mano, seguramente pensado que era un vagabundo y que estaba ahí por eso.
Paso un par de horas y no pude ni moverme, quizás era su presencia o el que parecía no moverse, pero yo quede paralizado, hasta que junte valor y le dije:
-Hola ¿no tienes fuego?,
Es tonto lo se, pero fue lo único que se me ocurrió, y gracias a eso fue la primera vez que escuche su voz, ronca como proveniente de las catacumbas que decía:
-No tengo.
Mi cabeza daba vueltas y comenze a preguntar idioteces, edad, si era casado y cosas así, pero el solo respondía con gruñidos o un rotundo no.
Después de un tiempo pensé que realmente estaba molestándolo y decidí irme. Pero volví al día siguiente y al siguiente. Pasabas las horas en casa escribiendo conversaciones imaginarias con el, pensando las mejores preguntas y a cuales tendría que responder con mas que un gruñido o un no.
Hasta que un día se me ocurrió, contaban que a la tarde mientras yo estaba en la escuela el solía ir a un viejo café y tomarse un cortado mientras miraba por la ventana.
No tenia nada que perder, así que le conté a mi madre mi plan. Y me dio dinero para comprar un café y una chocolatada, creo que lo hizo confiada de que fracasaría o porque ella fue siempre la que me impulso a cumplir mis sueños.
Llegue a la plaza y el viejo hombre parecía sorprendido de verme pero no emitió palabra. Cortesmente me acerque a él y le dije:
-Señor tiene 2 opciones o toma un café conmigo o tendrá que aguantarme todo el verano en este banco con mis preguntas.
Aparto por primera vez la mirada de su libro y dijo:
- Parece que realmente estas decidido a saber de mi muchacho, vamos a tomar el café y te contare un par de historias.
Me contó increíbles cuentos de viajes fascinantes a lugares maravillosos, así como historias de terror que harían estremecer al mas valiente. La tarde paso volando tanto que vi pasar algunos chicos de la escuela, fue cuando el me dijo que era mejor que me fuera así podría jugar con mis amigos, remato lo importante que era tener amigos a mi edad. Pero le dije que no porque en realidad quería saber sobre él, donde vivía, si tenia esposa y cosas así, pero lo que mas me intrigaba era que guardaba aquel libro rojo el cual llevaba siempre consigo.
Amablemente me dijo:
-Guarda un poco para mañana, no es bueno saber tanto de una sola vez.
Y así fue que pasaron los días, de a poco me iba contando pequeñas partes de su vida, como que era viudo y vivía al final del camino. Una vez hasta lleve a mi mamá a la plaza porque el quería que supiera que era un buen hombre y no quería que le pareciera raro que yo pase tanto tiempo con él. Fue extraño pero de la noche a la mañana pasaron años y aun pasaba mis mañanas con el viejo sentado en la plaza hablando de la vida.
Comenze la secundaria y cambie de turno, aun así continuo mi amistad con el viejo, por las tardes nos juntábamos a tomar café en el mismo bar, en la misma mesa, donde tomábamos un par de cafés y el me convidaba un cigarrillo. le presente a algunas de mis novias incluso antes que a mi madre y el siempre me daba consejos.
Fueron años maravillosos, incluso y rompiendo su rutina estuvo cuando termine el secundario, y fue entonces aquel verano antes de tener que irme a estudiar que me decidí, porque aunque no parezca en todos esos años de vernos todos días nunca tuve el valor de preguntarle que era lo que escondía ese libro rojo.
Fue entonces un 10 de diciembre que después de preguntarle por quinta vez si quería pasar las fiestas con nosotros que le pregunte.
-¿Puedo preguntarte que lees?
El se rió con ganas y me dijo,
-Mejor acompáñame que te voy a mostrar algo.
Estaba tan nervioso como el día que le hable por primera vez, fuimos por aquel viejo camino hasta el final donde había una casa modesta con una gran huerta. Me dijo que ahí era donde el vivía y me invito a pasar.
Realmente pensé que me iba a matar, pero de todos modos entre y fue cuando lo vi, estantes y estantes llenos de cuadernos rojos, y el con una mueca me dijo:
-Muchacho yo no leo, escribo.
En los cuaderno se relataban miles de historias, romances, dramas, crímenes. Me contó que en realidad iba a la ciudad a buscar inspiración. Me explico que todo tiene una historia de tras, incluso la mas mínima mirada, y que el deseaba relataras a todas.Quede fascinado, me contó que todos los días después de regar sus vegetales el iba al pueblo y mientras la gente no lo miraba el levantaba la mirada de su libro e imaginaba historias, luego volvía a casa y las escribía mientras hacia el almuerzo-cena.
Lei por horas de esos libros hasta que anocheció y me dijo que era mejor que me fuera.
Fue la ultima vez que nos vimos, porque cuando volvía a casa fui asaltado, me golpearon, me ahorcaron y me apuñalaron para terminar con mi vida aquel 10 de diciembre al anochecer, el primer crimen de la ciudad.
Y es que en realidad esta no es mi historia, es tu homenaje amigo mio, en agradecimiento a todos esos años en los cuales me brindaste tu amistad incondicional, siento una culpa terrible por lo que te paso y espero estés en el mejor lugar, lamento no haberte podido ver recibido y con hijos,que era mi mas grande sueño, fuiste mi único amigo, no sé que are sin ti ahora, te extrañare por siempre.
Hoy es 24 de diciembre y me dirijo a la cena de navidad a la cual tu me invitaste aquel día. Pero me detuve en nuestro viejo banco a intentar resumir tantos años maravillosos en tan pocas paginas, mientras fumo el primer cigarrillo de mi vida..
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1 Criticas :P:
Esta historia ya me la habías contado! esta un poco bastante modificada a como me la habías dicho, pero esta bastante copada! +7 xD jaja
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