Jamás podría saber que aquel día iba a dejar de ser yo, que en realidad yo era el impostor en todo aquello que creía falso.
Acababa de salir del trabajo, es curioso como uno puede empezar a odiar aquello que en un tiempo creyó suyo solo por el hecho de que alguien le diga como hacerlo, pero a eso siempre lo supe, son de las cosas en la lista de cosas a lo que uno debe de acostumbrarse. Luego de subir por aquellas roídas escaleras que me llevaban a mi departamento, el único lugar en donde podía ser yo, aunque fuese en voz baja, fue entonces que la llave a mi epifanía me estaba esperando, escrito con grandes letras se podía leer, eres el ganador, curioso que me lo diga a mi quien nunca a estado más lejos de ser un ganador en la vida, no me malinterpreten no me estoy quejando, mi vida a tenido sus momentos, solo que este no era uno de esos, en fin, más abajo decía que había ganado una entrada al estreno de una película de un director de cine independiente, como de todos modos pensaba ver una película mala decidí ir, lo único malo es que tendría que retrasar el embriagarme hasta que volviera a casa, pero una vez que ganaba algo no valía la pena desperdiciarlo.
Llegue al cine bastante temprano, siempre llego temprano, quizás sea una manía o tengo algo de fascista pero depende mucho de la gente que valla a ver la película el que si yo entre a verla, me gusta ver la película con la menor cantidad de gente joven posible, son muy ruidosos, y más que todo odio las demostraciones publicas de afecto, le hacen a uno sentirse más solo de lo que se siente habitualmente, tampoco tienen que haber de esos ancianos que tocen y se paran a ir al baño cada dos minutos, creo que el mejor cine seria llena de gente amargada como yo, que va a esos lugares a distraerse de su rutina diaria y a sentir que forma parte de algo, pero seria pedir demasiado gris, Mientras nadie llevara bebes me conformaba, por dios, que clase de personas lleva bebes al cine, es como si yo llevara a mi gato, que incluso es más silencioso.
Pero como les decía, llegue al cine y me puse a ver quien andaba, por suerte nadie que conociera, cambie en la taquilla y me dieron dos entradas, la taquillera no tendría más de 17 años y muy sonriente me pregunto si entraría solo, le dije que no sabia si entraría o vendería las entradas en la calle, su sonrisa mágicamente desaparecio, y el vos baja me pregunto que cuanto le costaría comprarme una entrada dado que su novio sino no podría entrar, le dije cortesmente que solo era una broma y tome una entrada, deje la otra, no sé porque lo hice, creo que me cayo bien, aunque con la gente que hay en esta ciudad no me sorprendería que fuese ella la que la vendiera en la calle, pero al menos me sentiría buen samaritano por un rato.
Entre al patio interno donde se abultaba la gente en el kiosco y fumaban sus cigarrillos, por suerte al ser un estreno de cine independiente no había demasiada gente, me dirigí hacía un costado tras una de las columnas que sostenían una pequeña galería y encendí un cigarrillo, no quería resaltar más, quizás olvide comentarles que para ser un estreno de bajo perfil los "ganadores" habían ido vestidos como si fueran a una boda real, todos los hombres allí presentes lucían trajes negros, y las mujeres hermosos vestidos que parecían nuevos, yo en cambio solo me había puesto un sobretodo gris oscuro sobre la ropa que había llevado al trabajo, una camisa violeta y un baquero oscuro, aristócratas frustrados. Dentro de lo que podríamos llamar "la fauna", estaba el infaltable grupo de momias que miraban al rededor con desprecio y cotorreaban entre ellas, seguramente discriminando a los presentes, argumentando defectos imperceptibles y siempre comenzando con la frase, -"no puedo creer que esta clase de personas salieran sorteadas, mira ese/a"-, esa clase de fauna están hasta en la sopa, pareciere que te siguen; también había un grupo de ancianos fingiendo ser aristócratas, el poder que le da a uno un traje y unas canas, un par de parejas de esas que solo van a meterse mano, por suerte había poca gente así que seguramente se irían a los palcos donde poder cumplir sus fantasía de hacerse de todo en un lugar publico, a quien no lo excita el rigor, también había un tipo guapetón medio inquieto, y no, no lo digo porque mirase el reloj cara diez segundos, si no porque caminaba en círculos y miraba la puerta fijamente, le daban ganas a uno de ir y decirle -"eh hombre, ¿tan bella es la dama que esperas?"- pero fue entonces que ante el iluminar de los ojos de ese pobre tipo que la vi, una ninfa que inspiraría mil poemas con solo describir su pelo, lucia un vestido que me dejo sin aliento, era un violeta de una tela brillante que le llegaba hasta las rodillas y de hombros descubiertos pero no de esos al cuerpo que usan las zorras de los bares del puerto, si no uno que se veía más que nada como un corset con una falta parecida a la que se ven en los personajes femeninos de las series animadas japonesas, en su cabello oscuro como la noche que era portador de un brillo exquisito adornaba una rosa hecha de la misma tela que aquel vestido que parecía ser hecho únicamente para ella, su tez blanca era aquel contraste para aquellas ropas, y sus labios adornados de un sutil rojo, esos labios de los que podría hablar por días enteros, por ultimo sus perfectos pies iban vestidos con unos delicados tacos negros. Podría decir que me había enamorado, pero yo ya lo estaba, esa ninfa de cristal no era más ni menos que mi ex, por quien sentí un amor comparable al que se siente por una madre.
No hace falta decir que las risas que me había provocado el sujeto inquieto ahora se había convertido en amargura, maldije el no haberme quedado en casa a embriagarme, seguida de unas ganas tremendas de ir a hacerlo, pero lo tome como la oportunidad para quitarla de mi corazón al ver que estaba con otro, quede inmóvil tanto tiempo que el cigarrillo se consumió al punto de quemar mi dedo. Por suerte para mi, no se percato de mi presencia, aunque creo que no hubiese sucedido nada, por el modo en el que termino lo nuestro creo que me guarda un poco de rencor, aunque mejor no averiguarlo, y fue entonces que entraron a la sala, seguro para poder subir a los palcos y estar tranquilos. Las ganas que tenia de huir de ese lugar se incrementaron al punto de hacerme temblar, pero parte de mi sabía que es inútil escapar del destino, así que después de controlar mi temblar, corrí, pero hacia la puerta de la sala quizás por miedo de arrepentirme de mi decisión. Entre la sala y ya habían apagado las luces principales, tome lugar en una las butacas del fondo donde la vista de los palcos me era nula, aunque sabía que más de una vez intenaria ver en cual esta, y si no lo imaginaria e imaginaria lo que harían ahi, a ese tipo nervioso acariciando su blanca tez, y hasta besando sus carnosos labios solo por ser sutil en la descripción, pero todo en mi imaginación culminaría con una escena digna del cine para adultos. Pero en un paneo de la gente vi que el destino me tenia preparado una sorpresa más, entre dos grupos de personas quedaba un espacio especial, que parecía no ser más que una broma, pues una luz verde del cartel de emergencia alimentaba aquella rosa violeta de tela brillante, -"¿oh gran y todo poderoso destino que pretendes de mi?"- exclame por lo bajo, pensé en moverme de lugar, pero ahora que sabia donde estaba solo iba a estar tratando de volver a verla si me movía a algún punto donde la vista estuviese obstruida, me conozco demasiado bien.
Comenzó la película, intente concentrarme pero temía que en mi vista periférica se produjera alguna escena capaz de inducirme a un malestar anímico, use todas mis fuerzas para mantenerme el mayor tiempo posible atento a la pantalla, pero la película era demasiado mala para mi gusto, así que preferí irme, y ahí fue cuando ocurrió, quizás fue solo un juego de mi imaginación con mi vista periférica, pero juraría ver un beso, eso acelero aun más mi salida, aunque tampoco hubiese querido quedarme a averiguarlo. Necesitaba con urgencia un trago, de algo fuerte y quizás mortal, por suerte solo a unas cuadras tenia un bar, jamas hubiese llegado a casa en ese estado, me acerque a la barra y pedí un gin and tonic y un vodka triple, los pague, y me fui a sentar al lugar más oculto del bar, fue entonces que comencé con mi carrera por perder la conciencia, una mesera a la cual parece que le di un poco de lastima era la encargada de abastecerme de alcohol, pero creo que más que lastima era para ver cuando podría sacarme de ahí por estar ebrio, creo que pasaron dos horas y doce tragos venenosos, me encontraba mirando la mesa como buen ebrio y sentí una presencia,-"Estoy bien, solo sera un whisky y una botella de agua más y me voy"- dije pensando que se trataba de la mesera,-"Si bebes como cuando discutíamos me sorprende que aun puedas hablar"-. En ese momento fue como si todo lo que tome se me hubiese evaporado del cuerpo, para mi total desgracia, era ella mi preciada ninfa estaba ahora parada frente a mi, no hace falta decir que me costo un buen rato poder volver a articular palabra, quizás fue efecto del alcohol pero me perdí en aquella mirada que hizo retroceder al tiempo en el que me todos los días veía ese brillo junto con una sonrisa a escasos centímetros de mis cansados ojos. Fue entonces que volví a la realidad al escucharla decir -"¿bueno no me vas a invitar a sentarme?"-, juntando todas mis fuerzas afirme con la cabeza e hice el ademan de levantarme de la silla, pero para mi suerte, ella tomo asiento antes de que me parara, seguro suponiendo que mi estado no era el mejor para eso, aunque no se equivocaba, entonces fue que luego de completar el formalismo con el que comienza cualquier platica y de informarnos que todos nuestros familiares estaban vivos, que comenzó el verdadero dialogo.
-: ¿Estabas en el cine verdad?, pregunto ella.
-: Si pero estuve poco tiempo, no me gusto la película. ¿Me viste?.
-: Como no verte, tienes las misma costumbre de sentarte a fumar bajo esa galería.
-: ¿De verdad? no lo había notado, hace mucho que no voy al cine.
-: Si, la primera vez que salimos estabas ahí, ¿Tan brillante era mi vestido que no fuiste capaz de ir a saludarme?
-: Es que estas muy hermosa, y no quería arruinar la escena.
-: ¿Escena?
-: El fulano y tu, se los veía muy bien juntos.
-: ¿Y que estas celoso acaso?
-: Sentí mucha envidia, pero de esa que dicen que es sana.
-: Jaja, eres increíble, igual no es nadie de quien debas preocuparte.
-: ¿Porque ah de preocuparme que hagas tu vida?-dije como el más cruel de los mentirosos.
-: ¿De verdad no te das cuenta no?
-: Estas hermosa- No estoy seguro de porque dije eso, aunque tampoco estaba seguro de donde había sacado las fuerzas para hablarle y no salir corriendo.
-: A veces me pregunto porque es que me atraes, cuando creo que te estoy olvidando siempre veo algo que me recuerda a ti y hace que te extrañe aun más, todos los días muero de ganas de ir hasta tu donde estés y darte un abrazo del que nunca puedas soltarte, verte dormir a la mañana con esa cara de sonámbulo que tanto besaría, extraño incluso ver esas pelis horribles que me hacías ver.-
Creo que el silencio que hice en ese momento debió ser una tortura para mi pobre ninfa pero debía pensar muy bien lo que respondería, y fue entonces que lo dije.
-: Realmente este seria un sueño hecho realidad, bien sabes que te amo con todas las fibras de mi ser, o no, quizás a quien realmente amo es tu yo conmigo, a esa hermosura con la veía películas malas los viernes por la noche y luego nos tirábamos en el balcón a mirar las estrellas y hablar de lo raro que eran los vecinos hasta que nos quedamos dormidos, pero la gente cambia, y cuando están juntos van cambiando y adaptándose uno al otro, pero nosotros llegamos a un punto en el que ya no nos pudimos adaptar, y al separarnos empezamos a cambiar quizás en sentidos demasiado opuestos, tan opuestos que quizás en este momento solo seamos dos desconocidos anhelando un recuerdo que con el tiempo se volverá borroso, y quizás ahora lo sea; y en el momento que intentemos revivir esos recuerdos nos encontraremos conque somos diferentes, quizás demasiado y no creo que sea correcto arriesgarnos solo por el recuerdo de un sentimiento, y no me malinterpretes, moriría por volver a tener una vida contigo, pero quizás esa vida sea con tu viejo yo, no sé como eres ahora, ah pasado demasiado tiempo, y volvería a empezar, pero no sé desde donde, aunque la pregunta es si se pueda volver a empezar desde el principio teniendo un pre concepto de una persona, ¿Te sigues durmiendo de lado? ¿Aun tienes la manía de morder el labio inferior cuando besas? ¿ Con cuantas personas has estado desde que terminamos? , son demasiadas preguntas y algunas ni siquiera se si quiero conocer la respuesta, no espero que lo entiendas, porque yo no estoy seguro de entenderme.-
Fue en ese momento que me pare, solo viendo y avanzando hacia la puerta, le di un billete de cien a la mesera porque ni siquiera podía recordar si había pagado los tragos. Al salir por la puerta corrí hasta el callejón, encendí un cigarro y camine, no se hacia a donde iba solo tenia en mente todo lo que dije, las mismas fuerzas que me hacían desear volver y unirme a ella en un abrazo, eran las que me hacían seguir caminando.
De algún modo misterioso llegue a casa, abrí una botella de brandy y me acosté en el balcón, fue cuando me di cuenta que todo lo que dije cobraba sentido, yo no estaba enamorado de aquella ninfa, estaba enamorado de su recuerdo, pero aun así sigo deseando que algún día golpee a mi puerta y se funda en un abrazo conmigo.
Fin
21 nov 2011
Mi Ninfa..
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2 Criticas :P:
Está muy bueno... en ningún momento me paració predecible, y eso me gusta en una narración :)
:o un cometario :P
Muchas gracias por tomarte el tiempo de leerlo, me alegra que le halla gustado, mis más sinceros saludos
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